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Diabetes

Diabetes: la importancia de la alimentación

La alimentación ayuda a prevenir las complicaciones

Además del tratamiento farmacológico y del estilo de vida, llevar una dieta adecuada es parte fundamental del tratamiento en personas diabéticas.

La diabetes es una enfermedad crónica del metabolismo de los azúcares que se manifiesta con un aumento del nivel de glucosa en sangre (hiperglucemia) debido a la carencia absoluta o relativa de insulina (una hormona producida por el páncreas).

Numerosos estudios clínicos han demostrado que, además del tratamiento farmacológico y del estilo de vida, una dieta adecuada tiene el valor de un auténtico tratamiento y resulta esencial para alcanzar y mantener un equilibrio metabólico óptimo, reducir el riesgo cardiovascular y prevenir y tratar del mejor modo posible las complicaciones del paciente diabético.

El control del paciente diabético va más allá de los valores de glucemia

Las principales sociedades científicas recomiendan no sólo el control de los valores de glucemia (azúcar en sangre), sino mantener valores normales de colesterol y triglicéridos en sangre, así como valores normales de presión arterial. Esto ayudará a prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares relacionadas con la diabetes.

 

Los hidratos de carbono deben suponer una parte fundamental de la dieta diaria

Aunque no existe una cantidad igual de hidratos de carbono para todas las personas con diabetes, los hidratos de carbono deben suponer entre el 45 % y el 60 % de la energía total y proceder, especialmente, de alimentos ricos en fibras solubles (frutas, verduras, legumbres) y/o alimentos de índice glucémico bajo (pasta, legumbres). Debe limitarse el consumo de los azúcares simples, como el azúcar de mesa y se desaconseja el consumo de bebidas azucaradas.

Otras recomendaciones nutricionales a tener en cuenta:

  • Debe asegurar la ingesta de proteínas (15-20 % de la energía diaria). Su consumo es fundamental, especialmente en los pacientes de edad avanzada, para mantener la masa muscular, potenciar el proceso de cicatrización y de las funciones inmunitarias.
  • Controlar el consumo de grasas (no superar el 35 % del total de la energía diaria), y deben proceder principalmente de aceites de origen vegetal, mientras que es necesario reducir las grasas saturadas de origen animal.
  • Beber al menos 1,5 litros de agua (8-10 vasos) al día para conservar la función renal, hidratar la piel y reducir el riesgo de estreñimiento.
  • Se recomienda realizar una dieta rica en fibra vegetal, con el doble objetivo de mejorar el control glucémico y reducir el colesterol. Además, la fibra puede ayudar a reducir el riesgo cardiovascular y a alcanzar un peso corporal adecuado.
  • Controlar el consumo de sal de mesa, prestando atención también a los alimentos salados (embutidos, pastillas de caldo, quesos curados).

Algunas situaciones clínicas (por ejemplo, una enfermedad aguda o una intervención quirúrgica) y/o particulares (acontecimientos de impacto emocional) pueden provocar inapetencia, menor consumo de alimentos y, como consecuencia, fatiga y cansancio. Los suplementos nutricionales específicos para pacientes con diabetes pueden ayudar a mantener y mejorar el estado nutricional. Si presenta alguno de éstos síntomas, consulte con su profesional sanitario.


http://www.sediabetes.org/modulgex/workspace/publico/modulos/web/docs/apartados/158/210515_012413_5040317037.pdf

http://docsafedownload.net/fedesp/bddocs/1ALIMENTACIÓN%20NAVIDAD.pdf